8 dic 2011

Renegando un poco...

Tenía ganas de hincarle el colmillo al nacionalismo, pero no sabía muy bien cómo enfocar un artículo que muy probablemente sólo fuesen a leer aquellos que piensan como yo, así que lo he ido demorando hasta que hace no mucho, en una discusión sobre el gran aporte cultural que supone para un niño gallego conocer los ríos Douro e Texo,  el paso de Despeñacans, o saber lo que es un xeonllo, o un carallo, se insinuó que renegaba de Galicia.
Es curioso que los que más daño están haciendo a mi tierra se crean más “galegos” que el resto.

Pues bien, no reniego de Galicia. Me encanta mi tierra y no pierdo oportunidad para promocionarla, pero si de renegar se trata… aquí algunos ejemplos:

Reniego de los que adoctrinan en los colegios vanagloriándose de nuestro gran pasado celta. Breoganes, relativicen. Mientras en Galicia estábamos a machetazo limpio y viviendo en castros, en Egipto ya hacía 2000 años que habían construido las pirámides (aún no se sabe bien cómo, por cierto) y en Atenas y Roma tenían democracias. Reales. Ya…

Reniego de los que separan en lugar de unir, del gran negocio del nacionalismo trincón, que  apoyándose en un supuesto hecho diferencial nos cargan con sus caprichos innecesarios que relegan a Galicia a un segundo plano, tanto en lo económico como en lo cultural.

Reniego del corro de sanguijuelas y rémoras que viven alrededor de este gran negocio, de los  libros de “lectura obligatoria” de Manuel Rivas y su séquito, de los contacontos subvencionados por la Xunta, de las ayudas por ponerle a tu hijo un nombre gallego, poner la lápida en gallego (lo de los muertos últimamente nos encanta) y el largo etcétera de despropósitos galeguistas.

Reniego de los traductores del senado, de las duplicidades absurdas en toda la documentación publica y del gasto económico que éstas suponen. Reniego de la telegaita y los 3000 millones de euros en televisiones autonómicas, que además de prostituir el gallego no hacen otra cosa que promover la estrechez de miras y la chabacanería (Por lo menos Telecinco no lo hace con mis impuestos).

Reniego de los 6.000 millones de euros que nos cuestan las lenguas autonómicas. Una lengua es algo vivo, y los dueños de ésta son los que la hablan, no una academia de locos fanáticos con ganas de revancha histórica que se empeñan en inventársela.

¡Reniego de las autonomías! Sí, sí, de las autonomías, que nos cuestan otros 25.000 millones a todos y lo único que consiguen es crear diferencias entre los españoles, cuando se supone que nuestros impuestos deben reducirlas, duplicar documentación y gastos, y crean un sistema más desigual e ineficiente.

Reniego de los que promueven una tierra que rechaza en sus hospitales, sus universidades, sus colegios y sus administraciones a los mejores profesionales sólo porque no “Falan”.

Reniego también de los que les están quitando a todos los chavales gallegos la posibilidad de salir de su aldea. Porque sí, ¡lo estáis consiguiendo!, cada vez hay más gente en Galicia que no sabe hablar Español. Para qué hablar del inglés, ¿verdad?

Reniego de la moda pueblerina, probablemente importada de Cataluña, de hablar en gallego a nuestros turistas. Después comentaréis que España nos da la espalda, que en Madrid hay mucha gallegofobia. ¿A nadie le suena esta cantinela?

Reniego de los que construyen muros en lugar de eliminarlos, de los endogámicos, excluyentes y sectarios y de sus verdades universales. De aquellos a los que no les importa el atraso y el despilfarro de tener 17 sistemas fiscales distintos mientras ellos puedan trincar a gusto, o 17 planes educativos mientras puedan reescribir la historia a la carta, o 17 sistemas sanitarios, mientras el director de cada hospitalucho de pueblo pueda tener su chófer.

Reniego por último, de aquellos políticos, que como Alberto Nuñez Feijoo en Galicia, después de haber probado las mieles del nacionalismo no ha dudado en incumplir las promesas electorales que sobre todo en materia lingüística, le han llevado al gobierno.

Señores, no reniego de Galicia. ¡Me encanta mi tierra!,¡Reniego de ustedes, que son los que se la están cargando!

1 nov 2011

Hazte Sostenible

Que no estamos haciendo las cosas bien parece algo evidente. Parece que muchos estamos de acuerdo en que algo falla, pero ¿Tenemos derecho a quejarnos? ¿Somos coherentes? ¿Qué es lo que falla? 


Salimos a la calle después de 8 años viviendo en nuestra burbujita y dando la espalda a la realidad, y lo primero que se nos ocurre es culpar a otros: 
“¡Nos han vendido una moto que no anda!”… y usted, ¿se ha informado como es debido? Consulta la prensa libre, ¿o come el pienso que le dan en la televisiones que todos conocemos?
“¡Nos ha llevado a esta crisis económica!” ¿Quién? ¿Los que se empeñaban en negarla, y aun así les votó? ¿Quién tiene la culpa? Podemos salir a la calle como locos culpando a Botín, pero… y sus ahorros... ¿están en el Santander o en un banco ético?

En España se nos llena la boca con eslóganes un tanto demagógicos que parecen clamar al cielo y echar la culpa a otros sin saber muy bien contra quién o qué protestamos. 


Pues yo creo que las cosas no son así, pienso que los responsables de haber llegado a esta crisis somos nosotros, los ciudadanos, y hasta que no nos demos cuenta no avanzaremos.
Creo además que sí hay solución, que es posible (no hay más que echar un ojo a otros países) y tiene más que ver con asumir nuestra parte de responsabilidad y actuar en consecuencia que con echarle la culpa a nuestros fantasmas los ricos, los empresarios, los capitales o los mercados. 


Es cierto que los bancos y cajas se centran en su crecimiento dejando de lado muchas veces el trato al cliente o su función de canalizar el ahorro en inversión, y se nos llena la boca criticándoles. Nos rasgamos las vestiduras cuando vemos que un banco financia a un gran equipo de fútbol o a una constructora y nos indignamos  cuando no le da un crédito al emprendedor. No nos damos cuenta que probablemente una parte de ese crédito se financie con nuestro dinero.


Es verdad, las grandes empresas regularizan, ajustan plantillas con ERES y despidos masivos y anteponen a menudo sus resultados financieros a las buenas prácticas, y nos quejamos de los contratos basura de algunas grandes empresas, pero ¿hace cuánto que no compra en la carnicería, pescadería o frutería de su barrio? Nos llevamos las manos a la cabeza porque los “chinos” están acabando con la economía y empresas españolas, pero, ¿acaso no consumimos nosotros sus productos?


Las cumbres internacionales sobre medio ambiente parecen fracasar una tras otra. Los acuerdos en cotas de reducción de contaminación, emisiones o reciclaje avanzan de forma muy lenta y nos lamentamos de que no se llegue a ninguna resolución pero, ¿Podemos exigir acciones a los gobiernos o inversiones de miles de millones a las empresas si nosotros no estamos dispuestos a gastar un pequeño diferencial en una compra más sostenible o molestarnos en reciclar?


Ante estas situaciones lo más fácil es atacar a las grandes empresas y bancos, como si fuesen el enemigo, como si fuesen entes que nos chupan la sangre y viven en una esfera superior a la que nosotros como ciudadanos no podemos acceder. No pensamos, sin embargo, que puede que la culpa de que hayamos llegado a esta situación es nuestra. Del ciudadano de a pie. De la falta de principios, de valores. Del todo vale. Del eso no va conmigo y del desinterés.

Por todo esto me he animado a aportar mi granito de arena con Antonio Carbajales. El cambio sí es posible, y de hecho es una realidad en muchos países, por ello hemos creado www.haztesostenible.com Es hora de involucrarnos un poco más, dejar de echar balones fuera, informarnos y actuar en consecuencia. 


Espero que disfruten del portal.